Shiatsu y Chikung: ¿por qué combinarlos?
© Miguel de la Vega
Curso de Shiatsu y Chikung
El Shiatsu, traducido literalmente como “presionar con los dedos”, es una técnica de tratamiento holístico fundamentada en la Medicina tradicional China y desarrollada originalmente en Japón, en el siglo XIX, y que ha continuado mejorándose y haciéndose más amplia y eficaz en Europa, especialmente en Inglaterra con la maestra Pauline Sasaki y sus estudiantes avanzados, que fundaron el Shiatsu College en 1986, institución de referencia para el Shiatsu moderno en todo el mundo.
El Qigong, también conocido como Chikung, es una gimnasia bioenergética originada en la Medicina tradicional China, como método de tratamiento de los desequilibrios energéticos y como sistema de prevención y mejora de la salud y el bienestar. Proviene del antiguo deporte de los 5 animales, con al menos 25 siglos de historia, y se ha ido desarrollando a lo largo de este largo tiempo como un sistema de conocimiento interior, conciencia de la postura y desarrollo de la respiración, que permite al practicante mantener un estado de atención, una mente en calma y un cuerpo relajado con unas simples prácticas respiratorias que están al alcance de cualquier persona.
El Shiatsu se aplica mediante presiones digitales y palmares, rotación de articulaciones (sin sobrepasar sus límites), estiramientos suaves e imposición de manos en determinados puntos del cuerpo, la mayor parte de ellos situados sobre los meridianos reconocidos por la Medicina China y ampliados por el Maestro Shizuto Masunaga, fundador del estilo Zen Shiatsu, y que permiten llegar a conectar el cuerpo, las emociones y la mente de la persona en un único tratamiento global (holístico), sin efectos secundarios, y que se aplica cuidadosamente sin dañar ni molestar al receptor. No es una técnica sanitaria ni es tampoco un sistema agresivo orientado a producir cambios bruscos, sino que su aplicación permite a la persona conocerse y desbloquearse, a través de las sensaciones que recibe al conectar su respiración, su postura y su estado de ánimo.
El Qigong se realiza de muchas formas diferentes, ya que en sus 2,500 años de historia han surgido muchas escuelas. Las más conocidas y practicadas por centenares de millones de personas en todo el mundo, coinciden en la realización de estiramientos suaves de los meridianos a la vez que se respira de formas específicas para cada movimiento, manteniendo en todo momento la mente plenamente atenta a lo que está sucediendo alrededor y en el interior. El Qigong se practica de manera suave, armoniosa y relajada, por lo que no hay posibilidad de lesionarse o de sufrir ningún percance durante su ejecución.
La combinación entre Shiatsu y Qigong es muy eficaz; por un lado, los Shiatsuka (practicantes de Shiatsu) necesitan un método para fortalecer su propio Ki (energía vital), ya que al trabajar con sus clientes y presionar sobre sus meridianos, entran en contacto con el Ki de los receptores y necesitan tener su propio Ki equilibrado, tanto para ofrecer al receptor una buena experiencia, como para poseer la suficiente sensibilidad y percibir así el flujo de Ki y ayudar a su movimiento. Por otra parte, el receptor podrá recibir instrucciones para realizar algunos movimientos de Qigong sencillos, que le ayudarán a continuar el movimiento de Ki que se ha iniciado en la sesión, obteniendo así una mayor eficacia en el tratamiento al mantener el flujo de Ki mejorando entre sesiones. De esta manera, el Shiatsuka no solamente realiza la sesión de Shiatsu, sino que además puede enseñar al receptor una técnica respiratoria fácil de realizar y sin riesgos, en concordancia con los meridianos trabajados durante la sesión, ampliando así en el tiempo la sesión, lo que redundará en mayor beneficio y bienestar para el Cliente.
Puesto que ambas técnicas se fundamentan en el mismo conocimiento, esto es, en la Medicina tradicional China, no es necesario que el alumno tenga que aprender dos técnicas diferentes, sino que es, en realidad, la misma asignatura: conocer el flujo de Ki, aprender sus movimientos, las peculiaridades y las características específicas de cada meridiano, así como la manera de llevarlo a la práctica, bien sobre el cuerpo del receptor, bien sobre el propio. De esta forma, el aprendizaje de Shiatsu y Qigong combinados, se convierte no solamente en el desarrollo de una habilidad para aplicar sobre otros, sino también en una fuente de salud, bienestar y relajación para uno mismo, con un método que le acompañará ya durante toda su vida, pues no hay una edad límite para recibir Shiatsu o para practicar Qigong.
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Nuestra Escuela enseña Qigong desde 1997 y Shiatsu desde 2001. En estos últimos 15 años, hemos tenido alumnos que han aprendido solamente Qigong, solamente Shiatsu o bien ambas disciplinas de forma simultánea: los que han aprendido las dos técnicas son los que han avanzado más deprisa, integrando el concepto de meridiano tanto desde sus aspectos internos con ayuda del sistema propioceptivo, como desde el aspecto externo, a través de la observación, el contacto y la escucha del Ki del receptor. En un seminario de la formación combinada, el alumno puede experimentar el movimiento energético a causado por su propia respiración y por la interacción con sus compañeros a través de la práctica del masaje.